Casa Ananta

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Bárcena Mayor

Hay pueblos que se visitan y pueblos en los que se entra. A Bárcena Mayor se entra. La carretera sube por el valle, entre montes de hayas y robles, y se termina justo allí. Dejas el coche a la entrada, das unos pasos por la calle empedrada y, a partir de ese momento, todo va a otro ritmo.

Bárcena Mayor entre prados verdes, con el monte detrás
Bárcena Mayor, al fondo del valle. Foto: Luis Rogelio HM, CC BY-SA 2.0.

Un pueblo de montaña de los de siempre

Bárcena Mayor está junto al río Argoza, en pleno Parque Natural Saja-Besaya, y es el único pueblo que queda dentro de la Reserva del Saja. Su historia viene de la Edad Media, y se nota.

Las casas son de piedra, con solanas y balcones de madera, y casi todas miran al sur para aprovechar el sol, porque entre estas montañas amanece tarde y anochece pronto. Las calles tienen el mismo ancho que cuando por ellas solo pasaban personas y ganado. En 1979 se declaró conjunto histórico-artístico, y gracias a eso hoy se conserva casi como era.

Por dentro del pueblo solo pueden ir en coche los vecinos. Los demás lo recorremos a pie, que es como hay que verlo: despacio, mirando cada portal y cada balcón.

Casas de piedra con balcones de madera llenos de flores
Piedra, madera y flores en los balcones. Foto: Luis Rogelio HM, CC BY-SA 2.0.

El río y el puente

El Argoza pasa al lado de las casas, y se cruza por un puente de piedra muy antiguo. Es uno de esos sitios donde apetece pararse un rato sin hacer nada, solo escuchando el agua.

El puente de piedra sobre el río Argoza, entre árboles
El puente sobre el Argoza. Foto: Rafael Tello, CC BY-SA 4.0.

Venid con hambre

Bárcena Mayor tiene fama en toda Cantabria por su cocido montañés: alubias, berza y su compango, que es el chorizo, la morcilla y el tocino. Es un plato de montaña, de los que se comen sin prisa y piden un paseo después.

El monte alrededor

Alrededor del pueblo todo es bosque: hayedos y robledales donde viven ciervos, corzos, jabalíes y rapaces. En septiembre y octubre, en los montes del Saja se oye la berrea, el bramido de los ciervos en celo, que retumba al amanecer y al atardecer. Si os toca en esas fechas, es algo que no se olvida. Eso sí, siempre desde lejos y en silencio, para no molestarlos.

Antes de ir

Bárcena Mayor está a unos cuarenta minutos de casa. El aparcamiento está a la entrada del pueblo, y en verano y los fines de semana viene mucha gente, así que conviene llegar pronto. Llevad calzado cómodo: las calles son de piedra.

Es de esos sitios que te recuerdan por qué nos enamoramos de esta tierra: piedra, madera, agua y silencio.

Jose y Vanessa

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